El llamado de Jesús es claro y urgente: «Id por todo el mundo y predicad». Estas palabras no son una simple sugerencia, sino un mandato divino que activa nuestra fe. El discipulado comienza cuando decidimos dar un paso al frente y convertirnos en sembradores activos de su verdad divina.Cada día, el mundo nos presenta corazones sedientos de esperanza y amor. Nuestra misión es salir de nuestra zona de confort y esparcir la semilla de la Palabra de Dios en cualquier terreno que pisemos. No podemos guardar el mensaje de salvación solo para nosotros; la fe crece cuando se comparte.Discipular es acompañar a otros mientras aprenden a seguir las huellas del Maestro. Al sembrar con constancia, paciencia y amor, permitimos que el Espíritu Santo transforme vidas y dé frutos eternos. Responde hoy a su gran comisión: ve, siembra la verdad y transforma tu entorno.
Pastor Luis Quiros
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