El maestro Jesús no busca personas perfectas; busca corazones dispuestos. Su misión en la Tierra quedó sellada con una promesa eterna: «Él vino a buscar y a salvar al que se había perdido». El verdadero discipulado comienza justo en ese momento de rescate, cuando su gracia nos encuentra en la oscuridad y nos devuelve la identidad de hijos.Ser un discípulo es responder a ese amor caminando por fe y no por vista. Significa rendir nuestra voluntad cada día, confiando en que Aquel que comenzó la buena obra en nosotros la perfeccionará hasta el final. No caminas solo; el buen pastor guía tus pasos con poder y misericordia.Activa tu fe hoy. Levántate con la certeza de que fuiste alcanzado con un propósito eterno. Abraza tu llamado, abraza tu cruz y camina con la frente en alto, porque tu salvador ya venció al mundo. ¡Camina firme!
Pastor Luis Quiros
Añadir comentario
Comentarios