Cuando tus fuerzas se agotan y las puertas parecen cerrarse definitivamente, recuerda que el límite humano es el escenario de Dios. Nos frustramos al intentar resolverlo todo con lógica, olvidando que nuestra capacidad es finita. Sin embargo, la fe nos conecta con un poder ilimitado.Donde tus manos ya no pueden actuar, la gracia divina comienza a operar. Lo imposible para ti es sencillo para el Creador. Él no depende de tus recursos, de tu dinero ni de tus conexiones humanas. Él se mueve en lo invisible, abriendo caminos en el desierto y trayendo paz en medio de la tormenta.Descansa hoy en su fidelidad absoluta. Suelta el control, respira profundo y confía plenamente. Camina con la certeza de que, justo donde no llega el hombre, llega Dios con su gloria incomparable. Tu milagro está en camino. Amén.
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