Dice el necio en su corazón: No hay Dios» (Salmo 14:1). Esta afirmación revela una postura de autosuficiencia y ceguera ante las evidencias cotidianas de la creación. Negar la existencia de Dios no siempre es un acto Intelectual, sino una resistencia del alma a rendir el control de la vida.El orgullo invita a confiar únicamente en las fuerzas humanas, pero esa postura resulta frágil frente a las tormentas de la existencia. Reconocer a Dios exige humildad, abre la puerta a la sabiduría real y transforma la perspectiva cotidiana. Al aceptar su presencia, el camino cobra propósito, la esperanza sustituye a la incertidumbre y el corazón encuentra un refugio seguro.Hoy es un momento propicio para examinar las certezas personales, renunciar a la soberbia y permitir que la fe guíe cada paso hacia la paz verdadera.
Pastor Luis Quirós
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